Breve y explosivo.
Rápido, preciso.
Ruido seco y certero.
Cálido, frío.
Arde, empieza a doler.
Olor a navidad y año nuevo.
Risas de amigos,
imágenes de la adolescencia.
Mirada quieta pero latente.
Los brazos relajados en el piso.
Ya no habrá más problemas,
no más pesadez,
no más padecimiento.
Con éste dolor ya no habrá más dolor.
Sólo una mueca
de sonrisa en mi cara.
El triunfo del deseoso de morir,
el trágico final del que aún vivía en él.
El asesinato del otro,
nunca el de uno mismo.
Un instante
prometedor de alivio.
Un momento
en el cual no habrá verificación.
Con éste dolor ya no habrá más dolor.
Ya no, no más.
[3 de Marzo de 2014]