"Tiempo al tiempo"
sin tanto tiempo que haya por perder.
El reloj no perdona y la piel
aún se sigue marcando de cicatrices.
"Quiero arder" al oído,
en una noche invernal de febrero,
sin amor,
tres semanas atrás.
Semanas que fueron cuatro días.
Cuatro días que fueron de cási cinco horas,
y horas con sus minutos y segundos completos,
igual que todos,
ni más rápidos ni más lentos.
"Tiempo al tiempo"
sin tanto tiempo que haya por perder.
Pero si no hay nada que perder,
y el tiempo va a seguir igual...
¿Por qué para evitar el contacto
la mirada siempre recae sobre el reloj?