Había intentado todo el día evitarlo, estaba usando todas sus fuerzas para ni siquiera querer hacerlo. Pero ya no podía más… lo necesitaba. Era mucho más fuerte que él.
—¿Te puedo…? —ya ni sabía qué decir. Normalmente nunca tuvo que pedirlo— Mejor dicho… ¿Te molesta si te abrazo?
—Pensé que no lo ibas a decir… —Ella sonrió de inmediato antes de abrazarlo fuertemente.
La unión que habían logrado los había hecho viajar, como tantas veces anteriores. Pero esto les era distinto. Ese lugar al que llegaban, con el tacto y el fuerte sonido de sus latidos, más que nunca quería permanecer.
Jamás, en todo el tiempo que se habían hecho compañía el uno al otro, habían deseado con tantas ganas besarse.
Él sabía que no estaba del todo bien. Ese bello alivio que corría por su cuerpo más tarde se convertiría en algo que no iba a poder controlar fácilmente. Realmente ambos lo sabían. Aun así intentaban vivir ese momento, sentir cada segundo, y no pensar en lo que venía.
Inevitablemente las imágenes del futuro llegaban a él y no lo querían dejar en paz. Sintió que era como un golpe de la realidad que le advertía sobre el momento. Era necesario romper con eso, necesitaba que deje de suceder, necesitaba…
—Cuídate mucho, ¿sí?, por favor —Logró decir luego de haber intentado que su voz no se quiebre.
—Sí… vos también. —Fue lo único que salió de ella mientras intentaba respirar mejor.
—Promételo, por favor, cuídate. No dejes que nadie te haga sentir mal. —Ya no podía más, estaba quebrándose. Si seguía así iba a terminar diciendo de más. Sentía que dejaba caer una copa de cristal al suelo, y quería confiar de alguna forma que no se dañaría.
—Sí, no te preocupes. Y también vos… —Nunca había hecho tantas fuerzas para que las lágrimas que bañaban sus ojos de brillo no cayeran.
El colectivo dobló a lo lejos, y se dirigía a donde estaban. Ambos intentaron tragar un poco de aire al verlo, y conseguir de alguna manera posible no romper en llanto. Él ya había visto esta imagen miles de veces en su cabeza, y creía que su imaginación lo había vuelto fuerte para poder sobrellevar lo que pasaba, pero la realidad lo estaba pisoteando.
Puedo ver en ella el reflejo de la agonía de ambos. Entonces decidió bajar a la calle, y levantarla con un fuerte abrazo pegado a su cuerpo. No solamente quería hacerlo, sino que también intentaba no dar lugar al dolor que estaba acariciándolos desde el momento en que se vieron.
El colectivo se acercaba y sus latidos aumentaban en intensidad y velocidad.
—Cuídate mucho ¿sí? —Hizo lo que pudo para que parezca una sonrisa eso que expresaba su cara. Ella no paraba de verlo a los ojos mientras su rostro se iba iluminando por las luces que emitía aquél gran coche al aproximarse.
‘Adiós’ se dijeron al abrazarse por última vez. ‘Cuídate mucho’ fue lo único que deseaban que haga el otro.
Sintieron que todo su cuerpo, su piel, cada musculo y órgano, se desagarraba cuando se separaban de tan intenso abrazo.
Él apretó fuerte su mano, antes de alejarse de la única mujer que reconocía haber amado.
Una vez arriba, dijo al chofer su destino para que este le cobrara.
—Te saluda. —Dijo el chofer, señalando con la vista hacia la calle de al lado— A menos que quieras que la salude yo. —Soltó con un aire cómico.
—No, no. —Le respondió quedando hipnotizado en ella.
Esfuerzo le llevó dejar de mirarla por unos segundos para poder pagar el boleto. Pero enseguida, vuelve su vista rápidamente y ve como el colectivo avanza mientras ambos se distancian cada vez más.
Por cada paso que daba en el pasillo su mente acelerada le pasaba una imagen de hasta el más mínimo segundo en que habían estado juntos…
‘Te amo’ le susurró con el sentimiento más profundo de su ser, y segundos antes de que la distancia impida que se sigan viendo, ella respondió con una sonrisa. Y él… él sonrió también.
Se mentía a sí mismo diciendo ‘voy a estar bien sin ella’, ‘el tiempo me ayudará’, entre tanto miraba la luna y su reflejo en el agua, al cruzar ese puente que tantas veces había transitado. Abrió la ventana para que el viento seque su cara y enfríe sus pensamientos. Buscaba respirar mejor, buscaba no recordar.
Entonces, se dijo:
—Nunca me voy a olvidar de ella…
[14 de Febrero de 2012]