Al llegar a casa te veo,
mientras camino en el patio te siento.
Me provocas las mismas cosas que
me sucedieron cuando te veía...
Me llenas de sentimientos reprimidos,
con esa felicidad pasada,
y también con la misma tristeza
que logro ganar ahora.
En tu hermosa blancura logro verlo todo,
incluso a mi mismo viéndote en lo alto
y tan lejos de toda esta mierda.
Es cuando recuerdo verte
siempre cuando estoy en este estado.
Que siempre me acompañas,
y cuando realmente te necesito
no hay una nube que te oculte.
Es estúpido preguntar por un sentir
que comprendo, buscando respuestas
ajenas a algo que yo entiendo.
Pero más estúpido es ponerme mal
porque algo me impide estar mejor,
de lo que ya estoy...
Soy impaciente y lo sabes,
porque siempre estás ahí mirándome,
esforzándote por hablarme cuando lloro,
cuando caigo, y cuando
busco una respuesta en tu luz.
Sé que le estoy cediendo el paso al dolor,
pero incluso a veces pienso
que yo mismo lo busco y deseo.
Y naturalmente, estoy harto de todo esto.
Me siento un espécimen en exhibición.
Estoy dentro de una cadena que dudo
poder romper.
No me podes ayudar, porque intuyo que
ya lo has intentado.
Pero eres mi gran compañera,
y a pesar de las alegrías y las tristezas
del recuerdo, te aseguro que amé,
amo y amaré, haber vivido todo esto junto a vos.
[8 de Agosto de 2009]