Ya es mi tercer día, y odie llegar acá.
Nada es como lo imaginé... Las personas son todas iguales, tan grises y frías. Nadie se mira a los ojos. Todos caminan en la misma dirección y con el mismo propósito...
La facilidad con la que me pierdo en estas calles asusta. Las esquinas vacías, las paredes blancas, sin colores. La luna, no es la misma. No alumbra tanto. Es rojiza y más grande.
Cuando estaba con ustedes anhelaba llegar acá, pensando que era algo imposible, como era de esperarse. Pero otra vez, lo imposible me desilusiona, volviéndose posible. Creando ese ambiente de posibilidades en general, y eso es algo que me hace sentir… Algo horrible... Alguien más, uno más en este mundo... Una de las personas grises que están acá... Todo monótono... Todo igual.
Ya no quiero estar de este lado del arcoíris... no es como pensé. Pero no recuerdo el camino, y la desesperación me invade... No sé qué hacer. Mi ropa se va tornando gris cada vez más, mis sentimientos ya no me afectan, mi vista se oscurece, y mi cuerpo se desacelera.
Ya no hay nada más que hacer acá, porque mi logro... solo era llegar, y yo… llegué.
[22 de Febrero de 2010]