Cuando entre los rayos de luz
vi los ojos
de mi primer heredero,
fruto de un gran amor entre dos,
vi más que el color y el reflejo
de un rostro ya añejo.
Vi una vida que en años
ha de tener que terminar
sin más revuelo.
Sentí pena por él al escucharlo llorar,
por saber todo lo que por sufrir
le quedaba.
Que entre perdidas y ganadas
la vida a él se le pasara.
Y si de llorar por pérdidas
me pongo a decir,
que lamentoso será que él me vea morir,
como yo vi morir a los míos.
Recordar mis viejos
nunca me ha traído a mal recuerdo,
pero si trabajo arduo y duro he de saber
a ellos les debo el conocimiento.
"Que difícil que es la vida"
repiten mis tíos en la capital
cuando se quedan sin luz y sin agua
más yo no paro de sonreír
cuando de bombear agua
y prender velas se trata.
"Cómo haces para vivir"
me preguntan con el ceño fruncido
al verme vivir sin tanto ruido,
con el aire soplando el pasto
y escuchar el correr del río.
Cuando sucumbía allá
por mis pagos,
descubrí que las mentiras
que rodeaban mi vida
no eran mas que los pilares
de ese rancho
al que llamaba pasión.
Que una vez mis rodillas
tocaron el suelo,
lo demás se vino abajo con el envión.
No es que este humilde hombre
ande de presumir sobre los bobinos,
equinos, y los pocos vecinos.
Ni sobre si el agua, el aire,
y el lugar es más tranquilo.
Cuando mucho menos
si se dice
de tener un patio infinito.
Pero si de vivir se quiere hablar
yo decido
dónde, cómo, y si vivo.
[22 de Diciembre de 2013]