20130624

¿Destino o futuro?

Como Jesús he de llevar en mi espalda
una cruz pesada, cuesta arriba
encaminado a mi destino,
a mi futuro... ¿o destino?
¿destino o futuro?

Con ésta mochila de viajero cargada de huesos,
carne en descomposición y llena de años herencia,
herencia que cada día pesa más,
que influye más, que presiona más,
me hundo en las arenas movedizas de lo incierto,
esclavizándose mi esencia a ésta cadena
ininterrumpida de la cual soy parte
y a la cual me siento con el deber de romper.

A pesar de que los años sumen
las respuestas restan,
y las preguntas cada vez se hacen mas largas.
Sin comas, sin paréntesis, sin notas al pie de página.

Aún no sabré con seguridad qué suelo pisaré,
ni si los vientos de la naturaleza ayudarán
a mi alma náufraga a encontrar tierra firme
entre tanto mar.

La montaña se ve a lo lejos,
los buitres del miedo y la duda
esperan mi derrota con ansias,
con sed de ataque veloz,
con ojos que no parpadean.

Mis pies descalzos, lastimados de pisar
una y otra vez las piedras de mis errores
no descansan
ésta no es la primera vez que sienten dolor,
mucho menos será la última.
Aquí queda mucho por hacer.

El sol que quema y mi rostro que le niega contacto
mira el suelo orgulloso de su andar,
mas no deja escapar oportunidad de alzarse en vista
a observar aquella cima a la cual pretende llegar.
Sonrío al descubrir que, nuevamente, nada hay allí.
Sonrío sincero, al saber que aquel lugar no es más
que el depósito de mis sueños más buscados,
más ingenuos y absurdos tal vez,
el lugar donde descansar de todo este andar y andar,
el lugar hacia donde mis sentimientos soplan
y mi razón dirige, y donde mi ser va a ser.