20130512

Miércoles

 Llega su fin, y la atención se dirige a aquellas cosas que habíamos logrado evadir todo el día.
 La mirada perdida no hace más que expresar la profundidad de un auto-retrato que no nos gusta para nada.
 Uno se calla mientras ve como todos los escudos que nos cubrieron durante el día se rompen, y quedamos completamente desnudos ante nosotros mismos.
 Inmersos, hundidos, perdidos en nuestro propio laberinto.



[3 de Abril de 2013]