La mirada perdida no hace más que expresar la profundidad de un auto-retrato
que no nos gusta para nada.
Uno se calla mientras ve como todos los escudos que nos cubrieron durante el
día se rompen, y quedamos completamente desnudos ante nosotros mismos.
Inmersos, hundidos, perdidos en nuestro propio laberinto.
[3 de Abril de 2013]