Aquellos lugares acogedores
ahora llenos de gente,
y tan vacíos de nosotros.
Ésta ropa que parece no abrigarme,
no vestirme, me desnuda
dejando sin tierra que cubra
y mantenga sepultadas
las escenas ya muertas.
Toda ésta ropa y tu cuerpo
tan desnudo en mis recuerdos.
Los nítidos detalles de lo bueno,
la amnesia absoluta de lo malo.
Las sonrisas que siempre taparon las lágrimas,
y mi mirada que te amaba…
y la tuya que me condenaba.
Éste frío y mi mente hirviendo en nostalgia.
¿Será que el viento
parece no venir solo?
Será que éste frío más que detenerme
mueve aquellas cosas inmóviles en mí.
No, nunca vino solo...
Él me hace recordarte.
Recordar lo que quería que seas para mí,
recordarte tan ideal y suficiente,
tan perfecta, auténtica y mimosa.
Tan eso que no eras.
Será que el frío siempre viene acompañado
de la soledad y de las reminiscencias,
de la presencia tan marcada de la ausencia.
Sí… vos venís con éste frío
a decirme que estoy solo,
que no tengo una cálida compañía.
Y yo no hago más que defenderme
respondiendo que así lo prefiero,
que aun así estoy mejor,
con éste frío y tu ausencia.
[16 de Mayo de 2013]