Una civilización entera
tuve que construir,
a la velocidad
de una humanidad ansiosa
que huye de sí misma.
Todo para no pensarte...
Casas, calles, plazas,
comercios y escuelas
quedaron en ruinas.
¿Cómo vuelvo ahora?
Perros y gatos peleando,
pero jugando.
Colectivos que corro
y que dejo pasar
para quedarme un poco más,
ahí,
donde solíamos estar.
Luces que se apagan y se prenden.
Lluvias, soles, noches,
lunas, humos, años,
besos...
Y no.
Arboles agitados por el viento,
agua calma sin dibujos en ella,
personas sonriendome y
deseandome lo mejor,
haciendo lo mejor para mí.
Pero lo mejor...
¿para mí?
Ni carteles señalizadores,
ni nombres de calles,
o aún el mejor gps
lograrán que no me pierda.
Porque ya lo hice,
y me cuesta volver.
Disfraces, amistades,
cambios, amantes,
mudanzas y mascotas.
Todo
intentando no pensarte,
para hacer mi camino
de vuelta a casa.
Y no.
Me pierdo,
me cuesta volver.
Y no,
te niego.
Nos niego y me niego,
y re-niego.
Porque no,
porque no puede ser así,
porque no quiero.
Porque no puedo.
Porque no.
No,
y punto.
[27 de Febrero de 2016]